lunes, 2 de febrero de 2009


La claridad del farol allá fuera bastaba para que él pudiese ver mi silueta, saber que estaba desnuda. Me puse la camiseta y me metí debajo de las mantas de mi cama.
- Te amo - le oí decir.
- Estoy aprendiendo a amarte - respondí-
Él encendió un cigarrillo.
- ¿Crees que llegará el momento ideal? - preguntó.
Yo sabía de qué hablaba. Me levanté y fui a sentarme en el borde de su cama.
La brasa del cigarrillo le iluminaba el rostro de vez en cuando. Me apretó la mano y estuvimos así unos instantes. Después le acaricié los cabellos.
- No deberías preguntar - respondí. El amor no hace muchas preguntas, porque si empezamos a pensar empezamos a tener miedo. Es un miedo inexplicable, y no vale la pena intentar traducirlo en palabras. Puede ser el miedo al desprecio, a no ser aceptada, a quebrar el encanto. Parece ridículo, pero es así. Por eso no se pregunta: se actúa. Como tú mismo has dicho tantas veces, se corren los riesgos.
- Lo sé. Nunca había preguntado.
- Ya tienes mi corazón - respondí, fingiendo no haber oído sus palabras -. Mañana puedes partir, y recordaremos siempre el milagro de estos días; el amor romántico, la posibilidad, el sueño.
Paulo Coelho. 133 .

4 comentarios:

  1. El un sabio por excelencia, simplemente vivia y palapaba el amor, otros; unos locoso tratando de "entender" el amor!

    buenisimo libro!
    un abrazote!

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  2. :O:O:O es un post como para mi?!! :O:O:O:O te juro q lo sentí :|

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  3. Y tiene razón, el amor sólo fluye, las preguntas son como rocas que detienen esa fluidez!

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  4. Blanky:
    en realidad poco me gusta Coelho pero ese libro, pff me sentí tan identificada.. la Otra que siempre está..


    Mamarracho:
    jajaja leiste el libro?
    si no es así leelo, muchas veces el amor está solo en simples miradas o en leer los silencios del otro

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